El
presidente electo, Tomás Estrada Palma, que
vivía en el exilio, en Nueva York, al llegar a
Gibara, provincia de Oriente, el 20 de
abril de 1902. Visitó Holguín, Bayamo, Yara y
Manzanillo, y en el viaje hacia Santiago de
Cuba, en el vapor Reina de los Ángeles, escribió
el día 30 estos juicios que resumen las
esperanzas de los cubanos de entonces:
"En
la marcha sucesiva desde Gibara a Bayamo y
Manzanillo he sentido desbordarse mi alma en
raudales de emociones infinitas. Nunca antes se
había presentado a mis ojos tan hermosa y
risueña mi Cuba querida, tan fecundo su suelo,
tan límpido y despejado su horizonte, ni tan
bellos su cielo azul. Por doquiera veía unirse,
estrecharse en apretado haz los corazones, como
si un hada misteriosa tuviese por encargo
derramar por todas partes los dones divinos del
amor fraternal, puro y sincero. En medio del
éxtasis de dicha tanta he visto surgir, gallarda
y majestuosa, la noble imagen de la Nación
cubana, vuelta al pasado la espalda hercúlea y
trazado con mano firme la ruta del porvenir;
mientras de su frente alabastrina brotaba a
raudales la luz, y vibraba en sus labios el eco
solemne de profética voz, que, cual mandato
imperiosos de sublime patriotismo, proclama como
lema santo de la República, el trabajo que
ennoblece, la paz que fecunda, el orden que
afianza, la concordia que une, la tolerancia que
aproxima y el ejercicio discreto de la libertad
que mantiene en el fiel la balanza de los
derechos y deberes del ciudadano y que garantiza
el respeto y la obediencia a la autoridad y la
ley".
Se distingue en el detalle de
la fotografía el curioso contrate entre la
levita negra y el bombín de Estrada Palma, y la
apariencia de tantos cubanos de blanco y
sombrero de pajilla.
Entrada del vapor
Julia en la bahía de La Habana, el 11 de mayo,
con Estrada Palma procedente de Matanzas. El
gobernador norteamericano Leonard Wood ordenó
que en ese día ondeara en el Morro, por vez
primera, la bandera cubana. El general facilitó
la bandera que había ondeado en la Convención
Constituyente y en el Congreso, la misma que iba
izarse el 20 de Mayo en el Palacio de Gobierno y
que él conservaría como recuerdo de su mando en
Cuba.
El generalísimo Máximo Gómez cuando
fue a recibir al muelle al presidente electo
Estrada Palma.
Estrada Palma y el
general Wood a su derecha, rodeados de un grupo
de amigos, días antes de la inauguración del
gobierno cubano.
Desde el día 19
estuvieron engalanadas las plazas y las calles
de todas las ciudades de la isla. En memoria de
Maceo y Martí, para el 20 de Mayo de 1902, se
construyó este arco en la calle Obispo, en La
Habana.
Arco levantado en la calle
Suárez, cerca de la Calzada del Monte, con esta
prometedora frase: "La República para todos".
Era como un recuerdo de lo que para su patria
quiso Martí: "Con todos, y para el bien de
todos".
Las tres figuras
de mayor relieve el 20 de Mayo de 1902: el
generalísimo Máximo Gómez, el presidente Estrada
Palma y el gobernador militar Leonard
Wood.
Plaza de Armas y Palacio
Presidencial, antes de los Capitanes Generales,
donde se hizo la transmisión de poderes el 20 de
Mayo de 1902.
Tomás Estrada Palma, a
la izquierda, rodeado de miembros de su futuro
gabinete, y el generalísimo Máximo Gómez, al
centro, con oficiales del Ejército Libertador,
escuchan al general Wood mientras lee la carta
que el presidente de los Estados Unidos,
Theodore Roosevelt, había enviado para el acto
de la toma de posesión del gobierno
cubano.
Mensaje de Roosevelt "Al
Presidente y al Congreso de la República de
Cuba".
"En el día 20 del presente mes el
Gobernador Militar de Cuba en cumplimiento de
mis instrucciones, os hará entrega del mando y
Gobierno de la Isla de Cuba, para que de ahí en
adelante los ejerzáis conforme a los preceptos
de la Constitución acordada por vuestra
Convención Constituyente, tal como se promulgará
en ese día, y en ese instante declarará que la
ocupación de Cuba por los Estados Unidos ha
terminado.
Al mismo tiempo
quiero haceros presente la sincera amistad y los
buenos deseos de los Estados Unidos, y nuestros
más sinceros votos por la estabilidad y éxito de
vuestro Gobierno, por las bienandanzas de
la paz, la justicia, la prosperidad y
ordenada libertad entre vuestro pueblo, y por
una permanente amistad entre la República de los
Estados Unidos y la República de
Cuba".
Theodore
Roosvelt
Acta del juramento de
Estrada Palma; allí dijo: "Juro por Dios y
prometo por mi honor desempeñar el cargo de
Presidente de la República de Cuba para que he
sido electo, cumpliendo y haciendo cumplir la
Constitución y las Leyes".
En el
Salón del Trono, en el antiguo Palacio de los
Capitanes Generales, al terminarse la entrega
del gobierno a Estrada Palma.
En la
Plaza de Armas, numeroso público frente al
Palacio de Gobierno esperando para ver ondear en
la azotea, por vez primera, en el país libre, la
bandera cubana.
Momento en que se
izaba la bandera en el mástil de la azotea del
Palacio terminada la transmisión de poderes, y
poco después de arriar la bandera de los Estados
Unidos.
En el Morro, junto al mástil,
el teniente E. A. Stuart mira con unos gemelos
la bandera cubana en el Palacio de Gobierno, al
tiempo que se iza otra igual en aquella
fortaleza a su mando.
Entre aplausos
y gritos de júbilo, desde embarcaciones en la
bahía y la Explanada de Prado y Malecón, muchos
vieron izar la bandera en el
Morro.
Desde la Terraza del Castillo
de la Punta también se vio ondear en el Morro la
bandera
El Consejo Nacional de
Veteranos había enviado al Morro una comisión
presidida por el general Emilio Núñez, quien
aquí se ve junto al teniente Stuart una vez
terminada la ceremonia del cambio de
banderas.
El vapor Morro Castle al
salir en la tarde del 20 de mayo del puerto de
La Habana con las tropas norteamericanas, y el
crucero Brooklyn en el que se fue el general
Wood.
Estrada Palma con su primer
gabinete: Carlos de Zaldo, secretario de Estado
y Justicia; Diego Tamayo, de Gobernación; José
M. García Montes, de Hacienda; Eduardo Yero
Baduén, de Instrucción; Manuel Luciano Díaz, de
Obras Públicas; y Emilio Terry, de
Agricultura.
España envió un saludo a
Estrada Palma por la inauguración de la
República. Firmado por Alfonso XIII, y con fecha
19 de junio, en él se lee:
"Grande y
buen amigo. Hemos sabido con satisfacción por la
carta que nos habéis dirigido al efecto que el
veinte el mes de Mayo último quedó constituida
la República de Cuba, así como vuestra elevación
a la Primera Magistratura según previene la
Constitución de esa República. Os felicito
sinceramente por la prueba de confianza que
habéis merecido de vuestros conciudadanos y Nos
complacemos en aseguraros que veremos con placer
afirmar y estrechar durante Vuestro Gobierno, la
buena inteligencia que tan útil ha de ser a los
respectivos intereses de España y de la
República de Cuba. En tal confianza aprovechamos
esta ocasión para ofreceros la amistad y el
sincero aprecio con que somos, Grande y Buen
Amigo. Alfonso".
El Congreso que se
reunía el Palacio del Segundo Cabo, porque en
tiempos de España allí se alojaba esa autoridad,
el 18 de marzo de 1903 decretó que todos los 20
de Mayo se celebraran en la República como
Fiesta Nacional. Era una manera de honrar a
cuantos se sacrificaron por la independencia, y
de mantener vivos los principios democráticos,
de libertad, soberanía y justicia por los que
tanto habían luchado los mejores
cubanos.