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Virgen de la Caridad del
Cobre Reina y Patrona de Cuba

En 1604, la Virgen de la
Caridad del Cobre fue encontrada en el mar por el mestizo Juan
Moreno y los hermanos indígenas Joyos, después de haberlos salvado
de una tormenta.
La Basílica se levanta hoy
en Cobre, en lo alto de la Sierra Maestra.


Es la Patrona de Cuba, y de cada corazón y hogar
cubano. Fué entronizada de nuevo en 1998 por su Santidad
Juan Pablo II

ORACIÓN DEL PAPA JUAN PABLO
II AL CORONAR LA IMAGEN DE LA VIRGEN NUESTRA SEÑORA DE LA
CARIDAD DEL COBRE El 24 de enero, de
1998
¡Virgen de la Caridad del
Cobre. Patrona de Cuba! ¡Dios te salve, María, llena de
gracia! Tú eres la Hija amada del Padre, la Madre de Cristo.
nuestro Dios, el Templo vivo del Espíritu Santo. Llevas en tu
nombre, Virgen de la Caridad, la memoria del Dios que es
Amor el recuerdo del mandamiento nuevo de Jesús, la evocación
del Espíritu Santo: amor derramado en nuestros
corazones, fuego de caridad enviado en Pentecostés sobre la
Iglesia, don de la plena libertad de los hijos de
Dios.
¡Bendita tú entre
las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús! Has
venido a visitar nuestro pueblo y has querido quedarte con
nosotros como Madre Y Señora de Cuba, a lo Largo de su
peregrinar por los caminos de la historia. Tu nombre y tu
imagen están esculpidos en la mente Y en el corazón de todos los
cubanos, dentro y fuera de la Patria, como signo de esperanza
y centro de comunión fraterna.
¡Santa María. Madre de Dios
Y Madre nuestra! Ruega por nosotros ante tu Hijo
Jesucristo, intercede por nosotros con tu corazón
maternal, inundado de la caridad del Espíritu. Acrecienta
nuestra fe, aviva la esperanza, aumenta Y fortalece en nosotros
el amor Ampara nuestras familias, protege a los jóvenes y a
los niños, consuela a los que sufren. Sé Madre de los fieles y
de los pastores de la Iglesia, modelo y estrella de la nueva
evangelización. ¡Madre de la reconciliación! Reúne a tu pueblo
disperso por el mundo. Haz de la nación cubana un hogar de
hermanos y hermanas para que este pueblo abra de par en par su
mente, su corazón y su vida a Cristo, único Salvador y
Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu
Santo, por los siglos de los
siglos. Amén.
No cabe duda que es
una de las imágenes más hermosas del continente americano, claro sin
dejar de lado a la Virgen de Guadalupe. Su basílica se levantó en la
Villa de El Cobre, en lo alto de la Sierra Maestra, ubicada a unos
16 kilómetros al oeste de Santiago de Cuba, fundada en
1598.
Hay quien asegura
que fue en 1608 y no en 1604 cuando la santísima Virgen, Madre de
Dios, manifestó su especial amor por las tierras cubanas y sus
habitantes. Se sabe por testimonios antiguos de la aparición de la
Virgen, pero claro, hay duda sobre el año exacto en que esta
ocurrió.
Los trámites para la
canonización de la Virgen, se remontan a 1915 cuando los veteranos
mambises, envían una carta al Papa Benedicto XV pidiendo que
proclame Patrona de Cuba a la Virgen de la Caridad del
Cobre
Oración a la Virgen de la
Caridad
Santa María de la
Caridad que viniste como mensajera de paz, flotando sobre el
mar.
Tú eres la Madre de todos los
cubanos. A ti acudimos, Santa Madre de
Dios, para honrarte con nuestro amor de
hijos.
En tu corazón de Madre
ponemos nuestras ansias y esperanzas, nuestros afanes y
nuestras súplicas;
Por la Patria
desgarrada, para que entre todos construyamos la paz y la
concordia.
Por las familias, para que vivan
la fidelidad y el amor. Por los niños, para que crezcan sanos
corporalmente y espiritualmente.
Por los
jóvenes para que afirmen su fe y su responsabilidad en la vida
y en lo que da el sentido a la vida.
Por
los enfermos y marginados, por los que sufren en soledad, por
los que están lejos de la Patria, y por todos los que sufren en
su corazón.
Por la Iglesia Cubana y su
misión evangelizadora, por los sacerdotes y
diáconos, religiosos y laicos.
Por la
victoria de la justicia y del amor en nuestro
pueblo.
¡Madre de la Caridad, bajo tu
amparo nos acogemos!
¡Bendita tú entre todas
las mujeres y bendito Jesús, el fruto de tu vientre! A Él la
gloria y el poder, por los siglos de los siglos. AMEN.
(con licencia eclesiástica)
Oraciones
finales: Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria al
Padre
Our Lady of
Charity
Patron Saint
of Cuba

A statue of Our Lady with a miraculous origin. It stands about
16 inches high. The head is made of baked clay covered with a
polished coat of fine white powder, possibly rice paste, and until
recently was covered with several layers of paint. She stands on a
moon that has silver clouds at either end and three golden-winged
cherubs beneath it. She cradles the Christ Child in her left arm,
and holds a gold crucifix in her right. The Child raises one hand in
blessing, and in the other hand he holds a golden globe. The image's
original robes were white, but as usual, the figure is covered by a
heavy ornate cloak with gold and silver embroidery, including the
Cuban national shield. It hides the body and gives the statue a
triangular shape.
Around 1608 two brothers, Rodrigo and Juan
de Hoyos, and a ten-year-old slave boy named Juan Moreno, left
Santiago del Prado (modern El Cobre, named after the copper mines),
Cuba in search of salt to preserve meat for the copper miners.
Halfway across the Bay of Nipe they put in for the night to wait out
a strong storm. The next morning a small white bundle floated across
the water toward them. It turned out to be the statue of Our Lady.
It was attached to a board, was completely dry, and bore the
inscription I am the Virgin of Charity. A shrine was built
immediately, and instantly became a pilgrimage destination.
At the request of the veterans of the War of Independence,
Our Lady of Charity was declared the patroness of Cuba by Pope
Benedict XV in 1916. Then image was solemnly crowned in the
Eucharistic Congress at Santiago de Cuba in 1936. Pope Paul VI
raised her sanctuary to a basilica in 1977. Pope John Paul II
solemnly crowned her again in 1998.
Pope John Paul II in his homily at Santiago de Cuba, 24 January
1998
During this celebration we will crown the image of Our Lady of
Charity of El Cobre. From her shrine, not far from here, the Queen
and Mother of all Cubans — regardless of race, political allegiance
or ideology — guides and sustains, as in times past, the steps of
her sons and daughters towards our heavenly homeland, and she
encourages them to live in such a way that in society those
authentic moral values may reign which constitute the rich spiritual
heritage received from your forebears. With gratitude, we turn to
her, as did her cousin Elizabeth, and say: "Blessed is she who
believed that there would be a fulfilment of what was spoken to her
by the Lord" (Lk 1:45). In these words lies the secret of the true
happiness of individuals and peoples: to believe and proclaim that
the Lord has done marvellous things for us and that his mercy is
from generation to generation on those who are faithful to him. This
conviction is the force which inspires men and women to commit
themselves selflessly, even at the cost of sacrifice, to the service
of others.
Mary's example of readiness to serve shows us the
path to take. With her, the Church fulfils her own vocation and
mission, proclaiming Jesus Christ and exhorting us to do what he
says, building a universal brotherhood in which every person can
call God "Father".
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