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| Guanabacoa |
| en Ciudades, Pueblos y
Lugares Cubanos |
“Guanabacoa la
bella |
| con sus murallas de
guano*...” | |
¡Cuantas veces oímos este “versito” cuando
éramos muchachos cada vez que se mencionaba el nombre de esta
ciudad, una de nuestras favoritas allá en
Cuba! |

Tal vez para el visitante de paso Guanabacoa no sea
tan “bella” como nosotros la recordamos. Porque el visitante busca
lo que los ojos ven y no lo que los sentimientos perciben.
Guanabacoa es una ciudad mágica y hay veces que la magia se toma su
tiempo en tomar efecto. No nos referimos a la Regla de Ocha, o como
muchas personas llaman, Santería, donde junto con la vecina ciudad
de Regla, Guanabacoa posiblemente sea la comunidad más avanzada en
toda Cuba y probablemente en todo el hemisferio Occidental. Es otro
tipo de magia, es el cariño y hospitalidad con que todas aquellas
personas siempre nos recibieron. Es la historia de un pueblo
sonriente durante tiempos de paz y aun más rebelde que La Habana en
la agresión. Es la magia de los caramelos más dulces y los
pastelitos más sabrosos que hemos comido, y de tantas y tantas otras
cosas únicas de Guanabacoa.
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La ciudad de Guanabacoa se encuentra situada en
la provincia de La Habana, a unos cinco kilómetros al suroeste
de la ciudad de La Habana y sur de la ciudad de Regla. La
ciudad descansa sobre una colina no muy alta bordeada por
ríos.
Originalmente la zona donde se fundó esta ciudad
era habitada por nativos de la cultura Taína*. No hemos
logrado encontrar datos concretos que indiquen si era un
pueblo taíno o si era una población dispersa, aunque las
fuentes de información indican que era un cacicazgo diferente
al de Habaguanex, donde se fundó La Habana. Ya en 1525 al
gobernador de la isla se le encomendó reunir a los nativos en
la zona de Guanabacoa, pero no fue hasta 1555 que por orden
del Cabildo de San Cristóbal de La Habana del 12 de junio de
1554 no se puso en efecto esta encomienda. Realmente los
indios de la zona fueron concentrados en tal área y es justo
decir que hasta cierto punto se les consideró de ser “libres”.
El vocablo Guanabacoa es de origen taíno, significa
algo así como “sitio de aguas” o “lugar de las aguas”.
Posiblemente refiriéndose a los muchos y abundantes
manantiales que había en la zona donde hoy se encuentra
ubicada esta ciudad. |
Comenzó la rehabilitación de los taínos bajo el
cuidado de Hernán Manrique de Rojas, nombrado Protector de los
indios. Este señor distribuyó a los indios las parcelas que
eventualmente llegarían a formar la Villa. En 1578 se construyó una
ermita, que en 1607 se designó parroquia y se comenzaron las obras
para el nuevo templo de tal parroquia en el sitio donde estaba la
ermita de Nuestra Señora de la Candelaria. Ya en esta década había
personas procedentes de las Islas Canarias y negros libres, de La
Habana, viviendo en Guanabacoa. Se estableció el Ayuntamiento en
1607. Se edifican otras iglesias y en 1644 se inaugura el cementerio
de Potosí. Por Real Cédula de 1743 recibió el nombre de Villa de
la Asunción de Guanabacoa con el derecho de exhibir su propio
Escudo.


Se destacan los guanabacoenses en las guerras; contra
los invasores ingleses y más tarde desde 1823 por la libertad de
Cuba. Se fundó el Liceo Artístico y Literario el cual sirvió tanto
para apreciar las artes como para unir a los cubanos en sus actos
por la independencia. Entre aquellos que recitaron sus obras o
expusieron sus discursos se incluyeron al Apóstol José Martí, Gertrudis
Gómez de Avellaneda, Luisa
Pérez de Zambrana, Mercedes Matamoros, Aurelia Castillo de
González, Juan
Clemente Zenea, Rafael
María de Mendive, José Fornaris y muchos otros.

Antes del siglo XX era la segunda ciudad más poblada
en la provincia de La Habana. En 1861 contaba con más de 16,000
habitantes. Se le estima que en 1953 su población había aumentado a
sobrepasar las 32,000 personas y los censos recientes le asignan más
de cien mil residentes.
En la década de 1950, Guanabacoa era
una ciudad con numerosas y diversas industrias. Entre otras
recordamos varias fábricas y talleres de calzado, textiles y
confiterías. Los manantiales de La Cotorra suministraban a la
población metropolitana de toda La Habana con agua embotellada de la
más pura calidad; tenemos entendido que ya esta fábrica no existe.
Debido a su cercanía a la bahía, muchas personas de Gunabacoa
también trabajaban en la refinería petrolera y en otros empleos
relacionados con el comercio portuario y el turismo. Sus campos,
además del cultivo de algunos frutos menores, servían de pasto a una
de las zonas más prosperas en la cría de ganado vacuno en la
provincia habanera. Durante la década que mencionamos, Guanabacoa
era una comunidad bien afluente, con numerosas tiendas en el área
del centro de la ciudad.

En los anales de la historia, Guanabacoa también ha
reservado su lugar. Comienzan las epopeyas con el saqueo de La
Habana por el corsario francés Jacques de Sores en 1555. Mientras el
Castillo de la Fuerza defendía a la población con gran valentía bajo
el mando de don Juan de Lobreda, el gobernador de la isla, Pérez de
Angulo, seguido por el cabildo de la capital corrían para esconderse
en Guanabacoa. Hay quienes estiman que si el gobernador hubiese
mantenido su postura y reaccionado con refuerzos tal vez el ataque
inicial hubiese podido ser repelido.
Pero la historia es como
es y Pérez de Angulo era buen político, lo cual no es necesariamente
sinónimo con noble ni valiente. Pocos días después, cuando Sores se
despachaba los bienes de La Habana, el gobernador en toda su lucidez
organizó un grupo de unos 300 hombres para recuperar lo que había
regalado. Como era de esperar, aquello sólo sirvió para de verdad
enfadar al sanguinario pirata que había concedido una tregua y las
consecuencias fueron desastrosas. ¿Cómo fue que el gobernador una
vez más sobrevivió la furia de Sores? Los relatos no nos cuentan, lo
que sí se sabe es que a causas de estos hechos fue destituido por la
Audiencia de Santo Domingo.

Fue durante la Toma de La Habana por los Ingleses
cuando Guanabacoa demostró sus auténticos colores. Tan pronto se
detectaron las intenciones de los invasores, sin vacilar fueron las
milicias guanabacoenses a hacer acto de presencia en los fuertes de
Cojímar y Bacuranao. Acto de presencia porque muchos de los heroicos
defensores estaban totalmente desarmados. Frente a los dos mil
hombres que se movilizaron desde Guanabacoa iba el Alcalde Mayor
Provincial, don José Antonio Gómez, o como se le conocía mejor en la
Villa y por el nombre que la historia lo recordará, Pepe Antonio.
Junto con don José Antonio Gómez también iba el Alcalde ordinario
don Basilio de Alvarado, don José Antonio Ruiz y el Coronel español
don Carlos Caro.
Pocas horas después eran reforzados por
batallones enviados desde La Habana, Santa María del Rosario y San
Miguel del Padrón. Dos intentos de desembarco fueron rechazados pero
la flota tenía poderosos cañones y las filas en tierra sufrieron
serias bajas. Eventualmente el 8 de junio de 1762 los ingleses
lograron pisar tierra. Continuó Pepe Antonio al frente de sus
hombres luchando contra los invasores. Aun cuando estos ya se
encontraban en posesión de La Habana, organizó una guerra de
guerrillas contra los ingleses, los que habían cometido todo tipo de
barbaridades en la Villa de Guanabacoa en su paso invasor. Murió el
invicto héroe el 9 de mayo de 1763 de alguna enfermedad que le
produjo serios dolores y fiebres altas mientras acampaba en el
ingenio de don Diego Aldana aun en plena lucha contra los ingleses.
Fue sumamente destacado, y también envidiado, el comportamiento del
grupo dirigido por Pepe Antonio. Aun en el presente, cuando se
menciona el nombre de Guanabacoa es muy usual oír a alguien
acentuar, “La Villa de Pepe Antonio”.

Otra persona memorable de la Villa fue el indio
Jusepe Bichat, quien vivió para adorar su imagen de Jesús Nazareno.
Se relaciona la “Loma del Indio” o “Loma de la Cruz”, en Guanabacoa,
con este señor. Al menos hemos leído y escuchado dos versiones con
respecto al porque. Una de estas versiones dice que fue Bichat quien
puso la cruz original sobre tal loma, donde él vivía. Años más tarde
un mal tiempo dañó la cruz, la cual fue reemplazada en 1786 por Fray
Manuel de Soto. La otra versión, que difiere en algo, incluyendo las
fechas, es la que nos brinda Elpidio de la Guardia en el Capítulo III, el cual proporcionamos de su
libro de 1946, Historia de Guanabacoa. Pero el legado de
Bichat es mucho más que el nombre de una loma, es la imagen de su
adorado Jesús Nazareno, que algunos aclaman de ser milagrosa esta
pintura. Y sobre todo, la confirmación de la fe del indio cubano que
pobló esas tierras por muchos años. No se sabe de donde Bichat
adquirió esa imagen, sólo que la adoraba de día y de noche. Esa fe
existía, y tal vez en el presente sea aun más fervorosa, en esta
ciudad.

La Ciudad de Guanabacoa era la cabecera del término
municipal por el mismo nombre. Tenemos entendido que en la década de
1970 las provincias y sus municipios fueron modificados. Nosotros
nos referimos al término municipal antes de tales cambios.
La
patrona tutelar de Guanabacoa es Nuestra Señora de la
Asunción.
La ciudad no linda con el mar. Sin embargo, el
municipio si contaba con una extensa sección de la costa norte en la
provincia de La Habana.
Algunos de las ciudades, pueblos y
urbanizaciones en este municipio eran Campo Florido, Cojímar, San
Francisco de Paula y San Miguel del Padrón. En la costa norte, y
consideradas entre las mejores playas de Cuba, también se incluían
los siguientes localidades, todas ellas ya urbanizadas en la década
de 1950: Bacuranao, Boca Ciega, Guanabo, Santa María del Mar y
Tarará. Durante el siglo XIX el término municipal también incluía
ciertos barrios que después pasaron a La Habana; entre estos barrios
se encontraba Luyanó.
Entre las industrias en Guanabacoa es
imposible no mencionar los Manantiales de la Cotorra. Fundada por
Con Claudio Conde esta planta de embotellamiento de agua natural
suministraba a toda La Habana con agua potable de la más excelente
calidad. Junto a la planta se hicieron los Jardines de la Cotorra
proporcionando a la Villa con un lugar de expansión donde se
celebraban fiestas infantiles, verbenas y bailes.

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